CRITICAS

Para la exposición en la escuela de arte José Nogué

DE COLORES DE LUZ

José Cortés, pintor regio donde los haya aquí en las tierras del Santo Reino, nos deleita de nuevo con su peculiar estilo de desgarradas pinceladas entre el posimpresionsimo y un expresionismo formal y gestual que sobrecoge a quien contempla sus obras.
No demasiado prolijo en muestras tanto individuales cómo colectivas, cada vez que cuelga sus obras nuevamente nos sorprende y reafirma su calidad a la vez que con este alejamiento del público en general, no sólo de Jaén, nos dice de su personal relación con el arte: íntima, humilde pero no por ello menos grandiosa.
Un vagaje extenso delante de sus lienzos y tablas, un diálogo mimado en las superficies rugosas previamente preparadas, con collages, texturas aleatorias que a veces coincidirán con el resultado final. Yo diría que los colores que de manera violenta y generosa se esparraman en la superficie procedepasar el ratón para ver otras imágenesn directamente de la luz de su Jaén.
Nos presenta una buena selección de obras entorno al paisaje y al bodegón dentro de su quehacer habitual de contrastes... de paleta rica, de gruesas y centelleantes huellas que asperezan la superficie en una sensible comunión de representación fiel y representación interpretada, que nos hacen reconocer con el filtro de su mirada nuestro entorno más cotidiano.

 


Cortés Zarrías, octubre 2003


 

 

José Cortés y su razón etnográfica.

Este pintor pertenece a una generación digna de redención: Cortés, Hidalgo, Burgos... La labor que José Cortés Bailén debe revisarse como testimonio de noble oficio, no como revelación.

Su obra, por encima de la razón estética, asocia un sentimiento instintivo de su condición qe pintor" local, qe inspiración nostalgica, de añoranza siempre luminosa de lugares perdurables o perdidos para siempre (Calle Maestra, Carrera de Jesús). No encontraremos un almendro, olivo o caserioo huérfano de referente geografico (Sillón de la Reina, Almodovar").

Idénticas resonancias íntimas podemos percibir también en sus boqegones, donde la jarra o el sifón han perdidod su naturaleza rutinaria y se han transmutado en símbolos que abren un registro sutil de recuerdos.


Entre tantos simulacros del arte presente, José Cortés requiere de la naturaleza una relación afectiva. El paisaje, parte importante qe su retórica plástica, es un fenómeno tardío (en ocasiones denostado) del refinamiento cultural humano, género del que este pintor de Jaén da pruebas de sensibilidad merecedoras sobradamente de este reencuentro.


JOSÉ MONTANÉ
(profesor de la Escuela de arte José nogué y artista plástico).


Imágenes retrospectivas